Inventan una máscara que convierte la piscina en océano

03.08.2015

 

Bucear por la gran barrera de coral de Australia, la más grande del mundo con 2.600 kilómetros de largo, y conocer más de 1.000 especies de peces, 3.000 de moluscos y 400 de corales; adentrarse en las aguas de las Islas Galápagos para ver leones marinos, rayas águila, anguilas jardineras, tortugas, tiburones o iguanas marinas, entre muchas otras especies; o viajar hasta Belice, en el extremo noroeste de Centroamérica, para descubrir el Blue Hole, un círculo azul con un radio de cerca de 305 metros que está considerado el lugar de buceo más asombroso del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

Llegar hasta todos esos rincones es posible en menos de una hora y sin avión ni barco. En una misma mañana y desde una piscina. Todo casi sin moverse de casa gracias a Nautilus VR, el nuevo invento de Juan Barambones, un extremeño que ya diseñó el mando a distancia de las famosas Google Glass.

 

En este caso, de la mano de la empresa Remotte Labs, ha creado una máscara de realidad virtual acuática. La idea surgió cuando este ingeniero industrial de 42 años, que vive y trabaja en Cáceres, estaba metido de lleno en un proyecto para simular que andas virtualmente sin caerte, sin moverte del sitio. «Alguien me sugirió aplicar la idea para los entrenamientos de buceo en las piscinas», comenta. Y así nació lo que hoy se conoce como Nautilus VR.

 

Se trata de un dispositivo que funciona asociado a un teléfono móvil inteligente y que permitirá descubrir océanos y entornos submarinos dentro de una piscina. El casco se compone de un sencillo sistema de lentes, similar al de otros dispositivos de realidad virtual, al que se añade un novedoso sistema de respiración que cubre toda la cara y una carcasa para introducir un teléfono desde el que se proyecta la simulación. Una vez bajo el agua, las imágenes se coordinan perfectamente con los movimientos del ‘falso’ buceador.

 

Es compatible con teléfonos inteligentes de un tamaño de pantalla que oscila entre las 4,7 y las 5,2 pulgadas, y cuenta con un sistema antivaho de respiración. Nautilus VR tiene una plataforma de contenidos abierta a todos los desarrolladores que deseen crear vídeos de 360 grados y tres dimensiones relativos a mares y océanos o experiencias que se produzcan dentro del medio acuático.

 

También podrá integrar diferentes juegos y contenidos de entretenimiento, tales como descubrir barcos hundidos hace cientos de años o buscar tesoros submarinos.

 

Pero no sólo es un invento que se puede utilizar como medio para el ocio y el entretenimiento, sino que puede llegar a tener otros usos. «Hay profesionales de la psicología que nos han dicho que estarían interesados en esta aplicación para utilizarla en sesiones terapéuticas y tratar, de este modo, diferentes fobias. También nos han planteado darle un uso a este dispositivo en la rehabilitación y en el tratamiento de personas con discapacidad, o incluso destinarlo a gente mayor que haya sido una apasionada del buceo y ya no pueda practicarlo por su edad y características físicas», comenta Juan, quien asevera que en los últimos meses ya han recibido llamadas de hoteles que quieren ofrecer el producto dentro de sus paquetes turísticos.

 

Lanzamiento

 

El lanzamiento al mercado todavía no tiene fecha concreta, pero el plan de Remotte Labs es que llegue en 2016. «El año que viene la realidad virtual empezará a convivir con nosotros. Ahora se está moviendo todo el tema de contenidos pero no hay grandes dispositivos. En unos meses se dará el pistoletazo de salida cuando las grandes marcas saquen sus inventos», apunta Barambones.

 

El precio de cada Nautilus podría ser de 200 euros. Sería el resultado final de un trabajo que se ha desarrollado con un equipo de ocho personas, en su mayoría españoles, y una inversión inicial de 20.000 euros. La empresa naciente se ha financiado gracias a un ‘Business Angel’ que aportó dinero para un proyecto anterior, un mando a distancia para las gafas Google Glass.

 

Esa cantidad inicial podría aumentarse, ya que el invento está en un continuo proceso de mejora. «Estamos corrigiendo la visualización, la impermeabilización de la unión del dispositivo al rostro y vamos a abrir su uso a todo tipo de móviles. Ya estamos trabajando en una nueva carcasa», concluye. Quizás ese sea el último paso para viajar hasta lugares lejanos y adentrarse en el fondo marino sin desplazamientos y grandes desembolsos de dinero. La realidad virtual desde la piscina de casa parece que ha llegado para quedarse.

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